Nuevas aptitudes para nuevos abogados

Leí esta noticia publicada en Expansión, titulada «Si no sabes vender, no envíes tu currículo a un bufete», y coincidió con que soy parte de la comisión de reclutamiento de Expertis, en la que hemos estado haciendo recientemente entrevistas a jóvenes abogados o estudiantes de derecho en busca de un nuevos miembros para la familia. Hemos tratado de hacer entrevistas novedosas para medir las aptitudes personales de los aspirantes, a quienes no les estamos solicitando experiencia laboral previa, y por ende, la entrevista tiene que versar sobre las capacidades más que sobre experiencia.   Volviendo al artículo, aún en un país pequeño como Costa Rica el mercado legal se ha dinamizado mucho en los últimos años y es muy competitivo. Ya no basta con hablar inglés, estar en una buena Universidad y tener buenas notas, sino que todo esto se presumen, y si no las cumplís, estás automáticamente descartado, al menos si se quiere trabajar en un bufete de cierta calidad y con cierto perfil de clientes. Lo que busca, o debería buscar el mercado, son aptitudes que van más allá de lo estrictamente legal, como la capacidad de vender, de innovar, de dirigir proyectos, de trabajar en equipo, de tolerar la frustración y de comunicarse adecuadamente. De hecho, como se desprende del artículo de Expansión, ninguna de las competencias requeridas por los despachos españoles tiene que ver con conocimientos jurídicos, y la excelencia técnica prima únicamente en un 5% de la decisión final de contratación.   No hay ningún motivo por el cual un abogado no pueda ser innovador o emprendedor, pero lo que sucede es que nunca nadie nos lo dice o nos lo pide. Yo entré en cuenta de esto ya entrado en mis 30 años, y sin duda en la Universidad nunca se nos capacita en estos temas, sino que por el contrario, cualquier idea innovadora es inmediatamente aplastada por un artículo del Código Civil. Una profesión en donde es más importante aprenderse de memoria un Código del Siglo XIX a plantear soluciones novedosas, es una profesión que urge de un cambio radical. Tenemos que sacar los ojos de los códigos y comenzar a ver hacia adelante, entender que el mundo ha cambiado y que la sociedad necesita soluciones modernas e innovadoras que los abogados estamos llamados a proveer.