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Kiva: plataforma de crowdfounding social

Durante dos años he utilizado Kiva, la plataforma de crowfounding o micromecenazgo con sede en San Francisco EEUU, que permite realizar microcréditos a microempresarios en países en vía de desarrollo. Este es un ejemplo de crowfounding social, en donde la finalidad del préstamo no es un beneficio económico, como el pago de intereses, sino uno estrictamente filantrópico. Sin embargo, si usted al igual que yo no es seguidor del asistencialismo, debe saber que con Kiva el emprendedor no recibe una donación, sino un préstamo que debe reembolsar a Kiva, que a su vez le acredita al prestamista un crédito para que vuelva a colocarlo en otros microcréditos. Es decir, el dinero que usted ingresa en el sistema no lo puede recuperar, pero sí puede administrarlo y decidir a quién se lo vuelve a prestar. El emprendedor paga un interés social, que es utilizado por los partners locales para la administración del programa.

Por medio de partners locales, Kiva identifica pequeños proyectos empresariales o personales que requieren préstamos que rondan usualmente los $1000. Estos casos son sometidos a consideración de los potenciales prestamistas por medio de su plataforma digital. Los fondos se transfieren a kiva por medio de tarjeta de crédito o Paypal con un importe mínimo de $25, y hasta que el emprendedor no consiga donantes suficientes para cubrir el 100% de su proyecto, no se le despachan los fondos. Es decir, el emprendimiento debe convencer a un número suficiente de prestamistas, de otra forma no recibirá los fondos.

Mi primer préstamo de $25 fue para Josefa, una mujer nicaragüense de 47 años residente de León, quien requería $1,100 para adquirir maíz, frijoles y leña para reventa. A lo largo de 14 meses, y de manera puntual, Josefa realizó pagos mensuales de $91 que fueron reembolsados a todos los prestamistas, incluyéndome.

Gracias a la participación de 2844 personas, Josefa recibió un crédito de $1,100, incluyendo mi donación de $25. Imagen tomada de Kiva.org.

Según la información disponible en la propia página web de Kiva, a la fecha cuenta con más de 1.2 millones de donantes, que han colocado más de 630 millones de dólares en 79 países, con una tasa de repago del 98,81%.

Kiva no es la única plataforma de social crowdfounding, existen muchas otras opciones, algunas de las cuales están focalizadas a ciertas zonas geográficas (en especial África), a ciertos grupos vulnerables, o con otras características como por ejemplo la posibilidad de recuperar el dinero que se ingresa al sistema incluso con el pago de un interés.

Mi experiencia como usuario ha sido muy positiva. Recibo un email cada vez que se acredita en mi cuenta un abono de los créditos, existe gran variedad de proyectos que me permiten escoger a quién presto, y la posibilidad de incluirse en grupos permite visualizar los intereses de las personas que utilizan la plataforma. Sobre todo, lo más satisfactorio es sentir que con una pequeña cantidad de dinero se está en posibilidad de impactar positivamente la vida de una persona.

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